silenciosamente prendidas en el aire

«La lluvia,
la mancha de las manos de un niño,
el salpicón de barro contra la cal de un muro,
la huella del encofrado del hormigón,
un cristal roto,
la traza florecida de la humedad en el yeso,
las heladas de muchos inviernos,
los calores de muchos veranos.

Son cosas quietas,
silenciosamente prendidas en el aire.
Son cosas que parece
como si se quedaran para siempre paradas.
Como si el tiempo no fuera con ellas».

Paco Gómez. Exposición Orden y Desorden en Fotocolectania.

A mí me gusta. La belleza de lo decadente, la cochambre, lo ruinoso. Paulo dice que podría ser mi mirada. La mirada de ese fotógrafo que nació en Pamplona, que revelaba los domingos, ocupando el baño de un piso de Madrid, que contruyó una ampliadora con una caja de galletas, un objetivo y una bombilla de farola. Podría ser.

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